Si tuviéramos que elegir el único factor que determina el éxito o el fracaso en el cultivo del arándano, sería el pH del suelo. Sin un suelo suficientemente ácido, la planta no puede absorber los nutrientes que necesita aunque los tenga disponibles.
Por qué el arándano necesita suelo ácido
El arándano pertenece a la familia Ericaceae, que ha evolucionado en suelos pobres y ácidos de bosques templados. Sus raíces tienen pelos radiculares muy finos y carecen de los pelos absorbentes largos de otras plantas, lo que las hace muy sensibles a las condiciones del suelo. A pH neutro o alcalino (por encima de 6,5), elementos esenciales como el hierro, el manganeso, el zinc y el cobre se vuelven insolubles y la planta no puede absorberlos, aunque el suelo los contenga. El resultado es clorosis (amarillamiento de hojas), escaso crecimiento y producción mínima.
El rango óptimo es 4,5-5,5, siendo 4,8-5,2 el ideal para la mayoría de variedades Highbush. Por debajo de 4,0 empieza a haber toxicidad por aluminio y manganeso. Por encima de 5,8 se compromete la absorción de micronutrientes.
Cómo medir el pH del suelo
Los medidores electrónicos de pH de varilla (disponibles desde 15-30 €) son suficientes para uso doméstico o de pequeña finca, aunque conviene calibrarlos periódicamente. Para mayor precisión, los análisis de suelo de laboratorio (que ofrecen comunidades autónomas, cooperativas agrícolas y laboratorios privados por 20-50 €) dan una imagen completa del suelo incluyendo materia orgánica, macronutrientes y capacidad de intercambio catiónico.
Cómo bajar el pH: opciones reales
Azufre elemental: Es el método más habitual en producción profesional. El azufre se oxida en el suelo (por acción bacteriana) y produce ácido sulfúrico diluido que baja el pH. Actúa lentamente (2-6 meses), por lo que hay que aplicarlo con antelación. La dosis varía según el tipo de suelo: en suelos arenosos se necesita menos que en arcillosos. Como referencia general, para bajar 1 unidad de pH en suelo arenoso se necesitan unos 100-200 g/m², y en suelo arcilloso 300-500 g/m².
Turba rubia (peat moss): Tiene un pH natural de 3,5-4,5 y mejora también la estructura del suelo. Mezclada al 50% con tierra de jardín es la base del sustrato más recomendado para arándano en maceta.
Vinagre o ácido acético: Funciona de forma temporal y superficial; no es práctico para suelos extensos y su efecto dura poco.
Corteza de pino y agujas de pino: Son levemente ácidas y útiles como mulching que acidifica el suelo lentamente; no son suficientes por sí solas para corregir suelos muy alcalinos.
Mantenimiento: el pH deriva con el tiempo
El pH del suelo no es estático: el riego con agua calcárea, la lluvia y la mineralización de la materia orgánica lo van desplazando hacia valores más altos. Es imprescindible medir el pH cada 6-12 meses y corregir cuando se detecta deriva. Las plantaciones profesionales de Huelva, que trabajan sobre suelos naturalmente más básicos que el norte, invierten una parte significativa de sus costes en la gestión continua del pH mediante fertiirrigación ácida.